Vamos flotando en un río que nos sigue la corriente, buscando respuesta en un mar de confusión, que dificil es buscar alguna solución en este barco sin timón, tan sólo vemos obstáculos al frente que nos remiten a la muerte, que no nos dejemos, aunque no creamos que podemos. No te rindas y que no me rinda en esta vorágine de rompecabezas de piezas perdidas.
Erasé una vez un niño que se creía dios, él era el príncipe del momento y sus dominios tenían como escudo a un hoy sin remordimientos. Pero, donde encontrarlo si ya lo enterré y con él a mis ilusiones desterré, esas que me hacían creer en un mundo donde todo puede cambiar y la paz podría llegar y de estas manos mortales nunca escapar, paz que llegaría para remecernos y anunciarnos el comienzo de algo nuevo. Yo sueño en ese día y mi búsqueda sigue en pie y aunque quizás nunca la encuentre, que demonios! tengo tiempo hasta mi muerte..

